Historias de Machismo

Jorge

Desde que era niño escuché de mi padre, mis tíos y las parejas de mis tías sobre como los hombres no tienen que llorar y no deben expresar sus emociones más que solamente el enojo.

Desafortunadamente a veces también escuché lo mismo de las mujeres en mi familia, y yo desde que tengo memoria he sido emocional y expreso mis emociones en el lugar y la situación en la que me encuentre. Por lo tanto, viví muchos años en esa represión machista y conforme fuí creciendo luché por romper esos paradigmas.

Ahora trato de apoyar a hombres y mujeres a que experimenten todas sus emociones sin ese miedo a ser juzgados.

Mi papá, cuando platicamos de cómo puede ser mi futuro, siempre me motiva a buscar mi pasión, a ser emprendedora, y buscar una pareja que sea mi apoyo. A hacer decisiones maduras y razonadas y soñar en grande.

Pero cuando hablamos del “lugar” de las mujeres en sociedad, él dice que las mujeres deberían ser buenas amas de casa; que no entiende porqué si los esposos ganan bien ellas quieran salir a buscar su pasión; y habla de las mujeres de arriba de 40 y solteras, como “solteronas” y que seguro por algo están solteras …

Y a mi me parece increíble… ¿por qué no puede ver a todas las mujeres como me percibe a mi: como una persona y no como un género?

Ana

Jorge T.

Junto con mi hermano se me ha juzgado desde pequeño por no ser lo que se espera de nosotros. No nos llama la atención el fútbol (que según mis tías, y familiares es lo que se supone te debe gustar si eres “hombre”). Siempre nuestros gustos musicales han sido totalmente diferentes a los de la mayoría de hombres a nuestro alrededor.

Siempre fuí muy callado y al día de hoy aún hay heridas que marcan muchísimo. Mi aspecto físico ha sido blanco de burlas y objeto de opinión para decidir que ser delgado es ser débil, que debo entrenarme, tener más músculo, ser fornido. Es un conflicto con el que he luchado desde siempre y hasta mi mamá entra en ese grupo que piensa como se supone debo ser.

Los hombres a mi alrededor, el entorno en el que he crecido, la mayoría esperan que se hable todo el tiempo de sexo, de mujeres (criticar si están “buenas” o “feas”, tomándolas como si de un objeto de tratara). Nunca se puede tener una conversación diferente porque se van por los mismos tópicos absurdos y con palabras que dejan ver lo machistas que son.

Y en mi familia lo son, las mismas mujeres apoyan esos ideales. Si te gusta el baile y no el fútbol, entonces eres gay. Tienen tan marcada la idea de cómo es “Ser hombre” que pueden pasar los años y no se atreven a admitir que existen diferentes maneras de ser hombre.


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